Caso Real en España

Veinticinco años por ocho palabras

Un informe de la Policía y otro de la Guardia Civil concluyen que el ex policía es el autor de la frase del espejo.Cuatro análisis de la defensa indican lo contrario.

Oviedo, Idoya RONZÓN

«Por meterse con las mujeres de los demás». Una frase, ocho palabras en letras mayúsculas, que pueden costar al ex policía J. M. E. P. hasta 25 años de cárcel. La decisión está en manos del jurado: el mensaje, la venganza, fue escrita con lápiz de labios rosa en un espejo de la casa del peluquero Alfredo Fernández Alonso, que fue golpeado, atizado brutalmente con un martillo, estrellado contra una mesa de cristal, arrastrado por el suelo y finalmente asfixiado con una bolsa de plástico atada con una cuerda de tendal el 29 de abril de 1999. Un informe del Cuerpo Nacional de Policía y otro de la Guardia Civil concluyen que el aviso fue redactado por el ex agente. Es la única prueba que manejan las acusaciones (los abogados Antonio Masip y José Antonio de Diego), ya que en la vivienda no se encontraron huellas, ni pelos, ni restos de sangre que puedan incriminarlo. Y por supuesto nadie lo vio. En contra, cuatro análisis realizados a instancias de la defensa determinan radicalmente lo contrario. Los autores de los documentos declararán hoy ante el jurado.

Comisaría General de Policía Científica, Unidad Central de Criminalística. Informe pericial 2004D0112. Página 15, conclusión: el texto «Por meterse con las mujeres de los demás» ha sido realizado por la misma persona que escribió los manuscritos enviados desde Oviedo en los que se basó la investigación. Es decir, J. M. E. P., el acusado. Dirección General de la Guardia Civil, Servicio de Criminalística. Referencia FML/cgp. Página 11, conclusión: «J. M. E. P. ha sido el autor de la escritura mural que figura en el espejo».

A partir de los mismos documentos, idénticos, cuatro peritos calígrafos llegan a la conclusión opuesta. Los especialistas, uno de Asturias y los otros tres de Madrid, que realizaron los análisis a instancias de la abogada de la defensa, Concepción Trabado, determinaron que el mensaje del espejo no fue realizado por la misma persona que redactó los textos que se analizaron. En otras palabras, que J. M. E. P. no fue quien dejó constancia escrita del porqué del final del peluquero.

Según los informes del Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil, todo coincide. Llaman especialmente la atención las aes, cuadradas, que el instituto armado define como «un carácter muy personalizado. Destacan las concavidades y los finales en arpón». El análisis de la Policía, más exhaustivo, revela «una singular correspondencia gráfica» entre los textos escritos sin ninguna duda por J. M. E. P. (que los agentes de la investigación utilizaron para la comparación) y el mensaje del espejo. Estas semejanzas, añade, «afectan tanto a la morfología general de conjunto como a elementos de detalle».

Y desgrana punto por punto cada letra de ambos escritos: Puntos de ataque y rasgos finales.

Según la Policía, en los dos textos predominan «los puntos de ataque rectos y los rasgos finales arponados». Esta característica, explica, «es muy significativa en el texto del espejo, ya que al haber sido realizado con un lápiz de labios, por su grosor, lo normal es que no aparecieran arpones. Sin embargo, se observan algunos, en las “M”».

La dirección. En el espejo, explica la Policía, la trayectoria de todo el renglón es de proyección ascendente. En los textos enviados desde Oviedo (informes hechos por J. M. E. P. de inspecciones oculares), «aunque la mayoría de los renglones están pautados», en los lugares en los que esto no ocurre se aprecia esta misma trayectoria. También analiza letra a letra. Además de las aes -cuadradas-, el informe concluye que las eses, en ambos textos, coinciden en su mayoría y son «muy características» porque «poseen un trazo curvo superior muy estrecho y uno inferior bastante más amplio».

No todo son analogías. Según la Policía, también se observan «algunas diferencias», pero éstas, dice, «no afectan a las partes esenciales del grafismo y son atribuibles a las naturales variaciones gráficas que se dan en la escritura de una misma persona, producidas por el estado anímico, circunstancias del acto, soporte sobre el que se escribe, posición en la que se escribe…».

Todas estas similitudes se destruyen en los informes de la defensa. Los análisis descartan que J. M. E. P. escribiera el texto del espejo. Con rotundidad.

El tercero en discordia es el fiscal (que no acusa al entender que no hay pruebas suficientes contra el ex policía), que aseguró en la primera sesión del juicio que, aunque se entienda que el acusado fue quien escribió la misiva, esto no prueba que él matara al peluquero.

La decisión está ahora en manos del jurado. A quién creer.

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