El calígrafo en el fin de siglo

La revolución productiva, la globalización, la comunicación satelital, la telefonía celular, el fax, el scanner, la computación, la fibra óptica, la telemática, en fin, una cantidad de acontecimientos producidos en este fin de siglo que han cambiado definitivamente a la sociedad en su conjunto; social, política, comercial, laboral y económica.

Esta transformación le produjo modificaciones al comercio nacional e internacional, puesto que se interactúa , dentro de nuestra esfera nacional con conceptos diferentes a los tradicionales.

Esta transformación le implicó cambios conceptuales al documento público y privado ya sea manuscrito, dactilografiado o impreso.

Cuando pagábamos un servicio, el banco nos entregaba el comprobante con sello y firma del cajero. Hoy no es así, generalmente este tipo de operación se efectúa mediante un cajero automatico. Este nos entrega o no (para ello nos consulta) un comprobante de la operación efectuada.

Esto es porque hemos entrado en el denominado comercio electrónico.

Finalizando el siglo una cantidad considerable de minoristas y mayoristas que vendían los productos de la canasta familiar dejaron de operar, apareciendo, al mismo tiempo, una nueva forma concentrada de comercialización de productos, los llamados Super e Hiper mercados.

Ellos motivaron una verdadera revolución desde el punto de vista de la exposición de la mercadería, el marketing, promociones, la degustación a tal punto de convertirse en la figurita preferida de todo potencial Argentino. Hoy por hoy abastecen el 57% de la canasta familiar (porcentaje en permanente aumento) a su vez creando, entre ellos mismos, un clima de competencia en las promociones realmente asombroso.

Ahora bien, resulta que todo lo que compran y pagan lo hacen a través del comercio electrónico, empleando para ello la firma electrónica (el documento papel no existe en este nuevo sistema comercial o en tal caso desapareció en un porcentaje sustancial).

FIRMA ELECTRÓNICA: Es un programa de computación que posibilita la privacidad y la autenticidad de la información que se transmite por medio de sistemas informáticos. En el lenguaje informático, se habla de técnicas de encriptación para resguardar la privacidad de la información. Esas técnicas permiten codificar la información haciéndola comprensible sólo para quien tiene la clave correcta.

Entran en juego, entonces, el programa llamado PGP (Pretty Good Privacy) a partir del algoritmo RSA (que corresponde a las iniciales de sus autores).

Este consiste en un sistema de claves públicas y privadas que son complementarias. Ej.: si “A” escribe algo y luego lo encripta con la clave pública de “B” (que es conocida por todos, es como si fuera el número de documento que nos identifica) este mensaje solo puede desencriptarse con la clave privada de “B” que es complementaria.

Pero además, si “A” escribe algo y lo encripta con su clave privada la información podrá ser desencriptada con su clave pública, lo que nos da la seguridad de que el documento fue emitido por “A”. A esta forma de encriptación se la llama PGP, más conocida como firma electrónica. Esta consiste en una serie de caracteres puesto al final de un documento. Está elaborada mediante procedimientos matemáticos (criptográficos) y realiza un resumen codificado del mensaje, tiene fecha, hora de envío, la identidad del remitente y del receptor. Si una persona ajena a este contacto intenta descifrarlo al no contar con la clave pertinente no lo podrá interpretar, todo para resguardar el carácter de inalterabilidad y autenticidad.

Estos procedimientos se manejan con el S.E.A. (Servicio Eancom de Argentina) y el EAN de Argentina e internacional (European Article Numbering Association).

Ej. del procedimiento: El hiper envía una orden de compra a su proveedor, cuando este confirma, se edita la orden de pago al Banco con que se opere. A su vez éste último acusa recibo y emite el aviso de crédito al proveedor. Una vez cerrado este circuito de contacto electrónico y efectuada la autenticación y autentificación de la transmisión queda que el proveedor informe día y hora de la entrega. Recordemos que para ello se emplea el código de barras, puesto que el alta de la mercadería se efectúa mediante los lectores ópticos (scanners) que registran el ingreso al sistema y por medio de esta misma tecnología se le da de baja, es el momento de salida por caja.

Conjuntamente con los quinientos mil industriales, comerciantes y mayoristas que desaparecieron en esta última década de la rueda comercial, desapareció a su vez una doble fuente de ingresos para el Calígrafo; esto es parte de los juicios comerciales y laborales.

Los primeros medianamente fueron expuestos, los segundos se redujeron por la incorporación de trabajadores al mercado laboral con lo que el año pasado, por ej., se denominó Ley de Flexibilización laboral. Así es que se puede contratar a un trabajador por tres meses, dos semanas, cinco días o quizás por una promoción de cuatro horas, firmando para ello un contrato legal que no le posibilita reclamo judicial alguno.

Evidentemente el nuevo milenio se avecina con un cambio estructural importante, trascendente. Para algunos quizás, incluso, aún desconocido, no obstante ello ya está metido en nuestras entrañas.

Si comprendemos y aceptamos la existencia de la transformación (social, política, económica, etc.) de nuestro país, debemos preguntarnos cómo encajamos, entonces, en ella. La respuesta surge de efectuar un frío análisis de la “nueva sociedad” entendiendo y captando sus necesidades.

Deberemos ser más competentes, capacitarnos permanentemente, hacernos notar mucho más en el control e identificación del documento y/o instrumento público y privado.

Ofrecer servicios. Exponernos, romper las conductas convencionales en cuanto al ejercicio de la profesión. Convertirnos en empresas unipersonales especialistas en captar las necesidades de las personas, de las empresas y las instituciones.

Tendremos que; más allá de esperar un nombramiento de oficio y/o una representación como consultor (sin duda muy importante), en una actitud un tanto pasiva, promover una actitud operativa ejerciendo la profesión mucho más cerca de la causa que genera nuestra intervención técnica pericial.

En tal caso por dar algunos ejemplos, sería interesante relacionarnos con estudio contables, ofreciendo un servicio de “auditoría de documentos”, por ejemplo, inasistencia laboral justificada con documentación falsa, “gastos falsos” acreditados con facturas adulteradas, “retiros de mercadería”, falsificando las firmas de los responsables de areas específicas, etc.,etc.. Estos temas los viven las Pymes a diario y no saben como evacuarlos.

Ofrecer servicio de verificación y autenticación de billetes papel moneda con que se mueve el mercado comercial (moneda nacional o dólar), lo podrían tomar las escribanías, supermercados, financieras, etc., el listado es muy extenso.

Los colegios en la educación general básica, tienen serios problemas con los alumnos por escritura con trazados ilegibles, ofrecer un taller de “cursiva inglesa” como materia extracurricular le sería muy útil.

Creo que poseemos un conocimiento especial único que la sociedad puede aprovechar, explotémoslo.

La sociedad ya está transformada y nosotros somos parte integrante de ella. Hagamos lo que por ley nos corresponde, vivamos plenamente de nuestra profesión.

Artículo publicado en el Boletín Informativo del Colegio en el año 1999.

Por el Calígrafo Público Nacional Domingo Antonio González

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